Contratamos un tour de un día para hacer canopy; o lo que es lo mismo tirarse por cuerdas en un bosque. Por 90$ por persona nos llevaron como a dos horas de distancia, hicimos canopy y nos daban el almuerzo. Me pareció un buen precio. Por la temporada nos toco ir solos en la expedición y tuvimos el autobús y el sitio solo para nosotros.
Estos panas se han tomado lo del turismo en serio; el chofer de la van, y todos los guias en el campamento son certificados por el ICT, el instituto de enseñanza laboral, que tiene un montón de cursos para la formación de Guías Turistas. Salimos hacia el norte por la carretera panamericana, la misma que llega hasta Nicaragua y continua hasta Canadá.
El sitio de canopy es parte de una propiedad de 120 hectáreas en pleno bosque de transición (muy similar al de Henry Pittier). Hace 12 años montaron 14 plataformas con cables que van desde 30 metros hasta 750 mts de largo.
El circuito esta súper bien montado y comienzas por los mas sencillos para que vayas agarrando experiencia. Terminas con el cable de 750mts donde puedes agarrar hasta 80kms por hora. Durante todo el trayecto los guías mantienen full seguridad. En todas las plataformas hay líneas de seguridad a la que te amarran apenas llegas. En ningún momento se siente inseguro. Una experiencia súper tripa.
Después de hora y media guindado de una guaya, almorzamos en el restaurant de los mismos dueños. Los panas devén ser súper hippies, y el rearaurant es vegetariano y kosher (los panas son judíos). La comida muy buena, aunque me imagino que no debe ser tan fácil vendersela a turistas carnívoros.
Luego volvimos al hotel como a las tres y nos quedamos morseando en la piscina.
Luego nos fuimos al cine al multiplaza y a dormir.

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